
Después de doce años de diseñar para hombres, Carlos Valenzuela lanza por primera vez una colección femenina, donde propone sensaciones de colores que despiertan sabores.

Carlos Valenzuela cursa sus estudios de arquitectura en la universidad San Buenaventura de Cali, hasta 1998. A finales del año 2000 empieza su carrera como diseñador de vestuario siendo escogido para la publicación del Minicromos. Inaugura su primera tienda utilizando el jean como concepto de diseño y reciclaje.
Su tienda y todos los elementos que rodean la marca, cobran gran importancia pues no solo se conforma con diseñar vestuario, sino también el mobiliario de su sala de exhibición y los ejercicios de laboratorio. De esta manera comienza a consolidar la marca, teniendo una conciencia clara de esta, donde el arte y el diseño los utiliza como medio de generación de imagen y publicidad.
Más allá de la protección física, en las prendas de Valenzuela se encuentra la sofisticación de lo cotidiano. Su más reciente ejercicio de diseño transita hacia lo femenino redescubriendo en la uniformidad un mundo atemporal.
Determina una silueta que obedece a una estructura clásica con acentos isabelinos y victorianos en hombros, bandas drapeadas se definen en cuello y en cintura un eje vertical que refina su expresión corporal. Incorpora líneas de diseño contemporáneas características de Valenzuela.
La diversidad de materiales que construyen la piel de esta silueta, responde a la aventura de acercarse a la intimidad corporal, partiendo desde la protección sutil que ofrece el cuero, el encanto y sensualidad de las sedas, la distinción y clase del paño y el calor de la cachemira, ese que despierta la ensoñación del roce de una flor de pompón cuando es esparcida por el aire.
Todas estas texturas adheridas a la piel, acompañadas de la gama de colores que viajan sensorialmente desde el sabor de la cereza, que al explotar en la boca, llena la mente de un rojo profundo atravesando el ivory y el negro, reflejo de la pureza del color expresado en el aroma de una flor de magnolio envuelta en la fragancia de la poesía arquitectónica.
Texto y fotografías: Cali Exposhow (Fenalco, Valle del Cauca)




