Sábado, nueve de
la mañana; y el barrio San Antonio en la
ciudad de Cali apenas comienza a despertar. El olor a pandebono calientico, las puertas de las tiendas abriendo para
aquellos que buscan su desayuno y tímidamente en la parte baja del parque se comienzan
a ver los vecinos acomodando libros, billetes viejos, lámparas, juguetes y
demás rebrujos.
Desde hace tres
años esto viene ocurriendo el primer fin de semana de cada mes. Es el Mercado
de Pulgas, una idea de un grupo de mujeres cabeza de familia que se vieron en
la necesidad de buscar ingresos sin tener que hacer una mayor inversión.
Entre este grupo
de mujeres estaba Claudia Rosado, ella fue una de las grandes impulsadoras del
proyecto en sus inicios y habitante del barrio quien lideró la idea y que al
final, al frente de su casa, fue la primera y única que salió. Claudia no solo
vio la oportunidad de sacar esas cositas que ya no estaban haciendo nada en la
casa, sino también exponer sus pinturas. La idea salió tan bien que ya en la
segunda convocatoria se le unieron aquellas que no habían creído en un
comienzo.
Así fueron
creciendo y encontrando una forma de lograr una entrada económica para sus
hogares. En septiembre del 2009 se encontraron con el inconveniente de que
muchos vecinos se molestaron por los puestos en la calle, obstaculizando la
vía, y fue allí cuando la Junta de Acción Comunal les sugirió utilizar la parte
baja del Parque de San Antonio, con el único compromiso de conservar esta zona
limpia y respetar la arborización.
Esto les dio mas
organización y credibilidad; ya que en el 2010 y gracias también a un aviso
clasificado en un periódico local, lograron convocar a 40 participantes, con un
sin número de cachivaches para ofrecer;
y a pesar que la lluvia les hizo un rato de compañía, nadie se pudo
quejar de las ventas, pues el promedio fue de doscientos mil pesos.
"Ya la gente
sabe de nuestra existencia, pero saben más la gente del extranjero. Son ellos
los que más vienen a buscar cosas raras o típicas a un buen costo" cuenta Dolly
Galindo, una de las organizadoras y a quien Claudia le entregó la tarea de
seguir con el proyecto.
Aquí se puede
encontrar desde juguetes para niños, utensilios de cocina, lámparas, libros que
son ya de colección, un jarrón lindo para la casa o un bello arete. No deje de
mirar bien, pues se puede encontrar grandes gangazos "lo que escoja a dos mil",
y no le de pena, aquí el regateo esta a la orden del día. "A veces uno se va
con mas cosas que con las que llego para vender" dice entre risas Dolly.